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Kant: amor y odio
Kant tenía razón: no se debe mentir ni siquiera para salvar a un inocente
Un asesino llama a tu puerta y pregunta dónde está tu amigo. Para Kant, la respuesta honrada es la verdad. ¿Estás de acuerdo, o es justo el caso que demuestra que algo falla en su ética?
Tema de nivel 5 (Dominar) · Ética y filosofía · Con guía de estudio y fuentes
El caso: el asesino a la puerta
En 1796, el pensador francés Benjamin Constant escribió que convertir la veracidad en un deber absoluto haría imposible la vida en sociedad. Puso un ejemplo: un asesino te pregunta si el amigo al que persigue se ha refugiado en tu casa.
Kant le respondió en 1797 con un texto breve, «Sobre un supuesto derecho a mentir por filantropía», y mantuvo que ser veraz en las declaraciones que no se pueden eludir es un deber formal hacia todas las personas, sea cual sea el perjuicio.
Es el caso al que vuelve cualquiera que estudie ética kantiana, y resume el amor y el odio que despierta Kant: una moral que no depende de las consecuencias ni de lo que nos convenga, pero que parece fallar justo cuando más duele.
Qué defiende Kant, en cuatro ideas
- La buena voluntad. Al comienzo de la Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785), Kant afirma que lo único bueno sin restricción es una buena voluntad: lo que da valor moral a una acción es el motivo (cumplir con el deber), no el resultado.
- El imperativo categórico, en su fórmula de la ley universal. «Obra solo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se convierta en ley universal». Su ejemplo estrella es la promesa falsa para conseguir un préstamo: si todo el mundo prometiera sin intención de cumplir, nadie creería ninguna promesa.
- La fórmula de la humanidad. Trata a la humanidad, en ti y en los demás, siempre como un fin y nunca solo como un medio.
- Deberes perfectos e imperfectos. No mentir es un deber perfecto: no admite excepciones por conveniencia. Ayudar a otros es imperfecto: deja margen para decidir cuándo y cómo. La clave del caso del asesino es saber si salvar una vida pesa más que ese deber perfecto.
Argumentos a favor
- Si cada cual puede mentir cuando cree que su causa es buena, la mentira deja de ser una excepción y se convierte en una regla, y entonces nadie puede fiarse de lo que le dicen. Mentir solo funciona porque casi todo el mundo dice la verdad: quien miente se aprovecha de una práctica que destruiría si la generalizara. Es la prueba de universalización de Kant.
- Desde la puerta no sabes qué pasará después. Si mientes («está en el mercado») y tu amigo había salido ya por la puerta de atrás, tu mentira manda al asesino derecho hacia él. Kant lo señala en su réplica a Constant: quien miente responde de todas las consecuencias, incluidas las que no previó; quien dice la verdad no ha hecho nada injusto, aunque salga mal.
- La veracidad no es un favor que se hace a quien se la merece, sino un deber hacia toda persona, porque mentir es manipular la razón del otro en vez de darle razones. Kant sostiene en la «Doctrina de la virtud» que la mentira rebaja la dignidad de quien la dice: si dependiera de lo bueno o malo que sea el interlocutor, la verdad pasaría a ser un premio y no una norma.
- Los comentaristas suelen subrayar que Kant no obliga a colaborar con el asesino: en su ensayo se refiere a las respuestas que no se pueden evitar, y se podría callar, cerrar la puerta, avisar a la policía o interponerse. Lo único que prohíbe es mentir. Quien cree que la alternativa es entre mentir o entregar a su amigo acepta una falsa disyuntiva.
Argumentos en contra
- Casi todo el mundo, incluidos muchos kantianos, piensa que mentir al asesino es permitido o incluso obligatorio. Constant planteó el caso para mostrar que una regla que no admite excepciones hace imposible la vida social, y cuando una teoría moral obliga a entregar a un inocente, lo más sensato es sospechar de la teoría, no de la intuición.
- Constant sostenía que la verdad solo se debe a quien tiene derecho a ella, y el asesino, que la pide para matar, no lo tiene. Kant lo rechaza: para él la veracidad es un deber hacia toda persona, y quien miente responde de todas las consecuencias. La cuestión es si un deber que no depende de quién pregunta puede obligar a facilitar un crimen.
- Según la fórmula de la ley universal, la máxima «miento solo si es el único modo de salvar la vida de un inocente» puede universalizarse sin contradicción: los testimonios cotidianos seguirían funcionando. Christine Korsgaard (1986) lo reconoce, pero observa que la fórmula de la humanidad sigue prohibiendo esa mentira, y de ahí concluye que hacen falta principios especiales para tratar con el mal. Es decir, el propio método de Kant no cierra el caso.
- Decir «solo dije la verdad» es una coartada elegante cuando la consecuencia es previsible y gravísima. Distinguir entre hacer y permitir tiene sentido en muchos casos, pero aquí sirve sobre todo para mantener las manos limpias a costa de otra persona. Un deber que se cumple perfectamente mientras alguien muere no parece lo más cercano a una vida moral.
Para pensarlo
Si aceptas mentir al asesino, ¿dónde pones el límite para que no valga cualquier «buena causa»? Y si no lo aceptas, ¿tu coherencia vale más que la vida de tu amigo? Prueba también con el caso de un funcionario que te pregunta si tienes algo que declarar.
Por qué se le ama
- «Atrévete a saber» (sapere aude): en «¿Qué es la Ilustración?» (1784) pide pensar por uno mismo, sin tutores, y define la minoría de edad como no usar el propio entendimiento sin la guía de otro.
- La dignidad: la idea de que las personas tienen un valor que no tiene precio ni se puede cambiar por otra cosa es una de las raíces filosóficas de los derechos humanos.
- La autonomía: la moral como la ley que uno se da a sí mismo con razones, y no como obediencia por miedo, costumbre o castigo.
- La paz perpetua (1795): propone una federación de Estados libres y un derecho cosmopolita, ideas que suelen citarse como antecedentes de organismos como la ONU.
Por qué se le odia
- Su prosa: la Crítica de la razón pura (1781; segunda edición, 1787) es famosa por su dificultad, y quien la ha sufrido en clase lo recuerda.
- El rigorismo: el caso del asesino y su rechazo a las excepciones, incluso las que casi todo el mundo aceptaría.
- El formalismo: Hegel le reprochó un «vacío formalismo» (una ley universal que no dice qué hacer), y Nietzsche lo llamó «el gran chino de Königsberg» en Más allá del bien y del mal (§ 210).
- Los prejuicios de su época: hay afirmaciones racistas en sus escritos y lecciones, desde las Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime (1764). Pauline Kleingeld sostiene que las matizó en los años noventa; otros estudiosos, como Robert Bernasconi y Charles Mills, discrepan. En la Doctrina del derecho (1797) también excluye a las mujeres de la ciudadanía activa.
Cómo prepararte el debate
- Delimita la tesis: lo que se debate es si se puede mentir, no si hay que colaborar con el asesino. Los comentaristas señalan que Kant permitiría callar, cerrar la puerta o avisar a la policía, aunque él no plantea esas alternativas en su ensayo.
- Defiende o ataca con el propio método de Kant: si lo defiendes, ten lista una respuesta a que la ley universal permita mentir al asesino (Korsgaard); si lo atacas, a la objeción de que quien miente responde de las consecuencias imprevistas.
- Define «mentir»: ¿es mentir callar, engañar con verdades a medias o responder con una frase ambigua? Kant distingue entre no decir y decir lo falso.
- Prueba variantes: ¿cambia algo si quien pregunta es un agente del Estado, un secuestrador o un niño? ¿Y si la mentira salva tu vida en vez de la de otro?
Fuentes y lecturas
- Kant’s Moral Philosophy, Stanford Encyclopedia of Philosophy
- Immanuel Kant, Stanford Encyclopedia of Philosophy
- Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785).
- Kant, «Sobre un supuesto derecho a mentir por filantropía», Berlinische Blätter (1797), y La metafísica de las costumbres (1797), «Doctrina de la virtud», sobre la mentira.
- Benjamin Constant, Des réactions politiques (1796).
- Christine Korsgaard, «The Right to Lie: Kant on Dealing with Evil», Philosophy & Public Affairs 15(4), 1986.
- Pauline Kleingeld, «Kant’s Second Thoughts on Race», The Philosophical Quarterly 57 (2007).
- Esta página es una guía para debatir y no sustituye la lectura de Kant. Las posturas de cada lado están formuladas para el debate.
Elige bando y demuéstralo
La IA defiende la postura contraria con respeto. Al terminar te decimos qué razonaste bien, dónde se te escapó una objeción y si aguantaste el caso del asesino.