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La violencia digital entre adolescentes debe abordarse con prevención, no con castigo.
En Buenos Aires se aprobó la Ley Ema para prevenir la violencia digital en las escuelas, promoviendo la reparación y la educación emocional frente a casos de difusión no consentida de contenido íntimo. La ley entró en vigor en octubre de 2026.
Debate de actualidad del 23 de octubre de 2026
Argumentos a favor
- Un castigo llega cuando el daño ya está hecho, mientras que la prevención actúa antes: enseña a los adolescentes qué es el consentimiento digital, qué consecuencias tiene reenviar un contenido íntimo y cómo proteger su propia intimidad.
- Muchos de los implicados son menores que aún están desarrollando el juicio moral, así que tratarlos solo como infractores puede cerrar la puerta a que comprendan el daño que causaron y cambien de conducta.
- La reparación, como pedir disculpas, retirar el material y acompañar a la víctima, atiende directamente a quien sufrió la difusión, algo que una sanción por sí sola no garantiza.
- La educación emocional ayuda a reconocer y gestionar la presión de grupo, la humillación o el impulso de compartir, lo que reduce la probabilidad de que el problema aparezca en primer lugar.
Argumentos en contra
- La prevención por sí sola puede resultar insuficiente cuando el daño es grave y repetido; sin consecuencias claras, algunos adolescentes pueden percibir que sus actos no tienen costes reales.
- Las víctimas necesitan ver que el sistema reconoce la gravedad de lo ocurrido, y una respuesta que priorice la reparación frente a la sanción puede transmitir la sensación de que el daño se minimiza.
- Un castigo tiene también una función disuasoria y de señal social: deja claro a toda la comunidad escolar que la difusión no consentida de contenido íntimo es una falta seria y que existen límites.
- La prevención exige recursos, formación docente y tiempo, y sin un marco sancionador que respalde las medidas, existe el riesgo de que los protocolos queden en declaraciones de intenciones sin efectos prácticos.
Para pensarlo
¿Cómo se pueden equilibrar la reparación de la víctima, la responsabilidad de quien causó el daño y la necesidad de prevenir en el futuro, sin que una de estas tres dimensiones se sacrifique por las demás?